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7 de octubre de 2010

ABUELA FELICITAS (1)

A veces quisiera encontrarme con una máquina del tiempo. Habitar el pasado que me subyuga y vestime de rosa viejo, pasear en parques con glisinas, bañar mi cuerpo con agua de rosas y sentarme a leer algún poema de amor, protegido por hermosas y labradas tapas de cabretilla, como lo hacía Felicitas, allí por 1889.